Que si veo, que sean tus ojos; si escucho, que sea tu voz; si siento, que sea tu presencia; si sueño, que sea contigo; si escribo, es tu nombre por todos los lados; si deseo, son tus labios rozando los míos; si prefiero, te prefiero a ti antes que a todo; si me escapo, escapémonos juntos; si vivo, es por ti; si muero, que sea a tu lado; y que si todo esto es un sueño, no quiero despertar.
Y que nunca se me vaya este cosquilleo en la tripa, la sonrisa de oreja a oreja, los besos que se mantienen durante minutos, tu sonrisa por la mañana, el brillo de tus ojos al apagar la luz, los sueños aún por cumplir, las ganas de más, de que se pare el tiempo, de abrazarte y no soltarte, de quedarnos en casa abrazados en la cama durante horas o de fiesta y borrachos. De tenerte durante una eternidad; aquí, a mi lado, escuchando cómo me dices muy muy bajito que me quieres.
Nunca entenderé cómo has llegado a convertirte en el motivo de todos y cada uno de mis suspiros, a pesar de que llevara ya bastante tiempo sin suspirar... Que nadie pensaría que podíamos llegar a tanto en tan poco tiempo y de la manera tan extraña como empezó; y ya nos ves, algo tan perfecto que incluso parece mentira.
¿No has sentido alguna vez eso de que quieres respirar fuerte, pero el aire se te entrecorta en el pecho y entra a presión? Pues tú eres esa sensación, y qué genial. Eres la sensación más genial del mundo.
Y si aún te preguntas si te quiero... lee atento. Pocas veces en la vida he estado segura de algo, y ahora por fin siento que lo estoy, de hecho estoy segurísima; segura de ti, más segura de mí y de que te quiero; de que no dejaría que nada ni nadie estropease esto: algo de dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario