Mira, lo primero que te voy a pedir es que te olvides de la parte comercial de la Navidad, de los regalos, las cenas, las compras, las colas... Quiero hablarte de la Navidad más elemental. Las sensaciones y los sentimientos que experimentamos siempre a final de año.
"¡La Navidad es una mentira!", gritan algunos. Yo creo que es más un ejercicio de disociación entre lo bueno y lo malo. Y es que en Navidad, vas a casa de tus padres y no les cuentas lo mal que lo estás pasando, les cuentas lo bueno. A tus primos no les dices que llegas apurado a final de mes, les cuentas que tu hija está bien en el colegio o lo mucho que te alegras de verlos.
Muchos decís que la Navidad es falsa porque muchos no se llaman el resto del año, que nos reunimos porque toca y no porque nos apetezca de verdad. Que es triste que nos unamos en unas fechas que con el paso de los años se han convertido más y más en una acción comercial. Y no es así...
Y aunque fuese de esa forma o no, ¿qué más da? Nos reunimos, nos juntamos con nuestras familias, con nuestros amigos, hablamos con gente que queremos mucho y eso es lo que cuenta. Porque la Navidad es eso, una excusa para querernos, para sacar lo mejor de nosotros y para decir lo que no te atreves a decir el resto del año.
A mucha gente la Navidad le dota de valentía para seguir adelante y para decirle lo que siente a la chica que le gusta. Le da fuerzas y convicción para dejar un trabajo que odia, o le da ganas para seguir apretando fuerte y seguir creciendo.
En definitiva, la Navidad te da ganas de vivir, siempre y cuando seas optimista, claro.
Y si no lo eres, deja que te diga una cosa porque sea lo que sea por lo que estás triste, lo superarás. Seguro. Nadie se ha muerto por amor, por tristeza o por ausencia.
Si te falta alguien especial a tu lado es porque no has mirado bien, y si esa persona que querías ya no está aquí... no te preocupes, porque no querría verte triste, te querría ver sonriendo y disfrutando. Seguro. Y todos los problemas que tengas y te impidan ser feliz, en Navidad es un buen momento para organizarte y arreglarlos por fin.
Bueno, y si eres de los que les dan miedo los cambios, míralo así, no lo llames cambio, llámalo oportunidad. Porque cada cambio es eso, una oportunidad para empezar a hacer las cosas mejor.
Borra esa mala cara que se te pone en Navidad y aprovecha estos días para disfrutar de verdad.
¡Feliz Navidad!
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