martes, 17 de diciembre de 2013

Una causa perdida

Qué fácil es decir te quiero y cuánto cuesta demostrarlo. Cómo decía aquella canción "Decir te quiero es muy fácil, quererte no". (Voy a profundizar sobre el asunto, porque creo que soy una persona que pueda hablar con autoridad del tema.)

Decir "te quiero" sin sentirlo está a la orden del día.
Amigos, amigas, animales, vegetales y minerales... al decir te quiero te comprometes con esa persona, si lo dices es porque verdaderamente lo sientes, no por mentir. Veo de inmadurez total decir esas dos simples pero enormes palabras sólo con tal de conseguir nuestros objetivos. Echar un polvo, conquistar para tener un perrito faldero que nos cubra las espaldas cuando lo necesitemos... jugar, en definitiva.

(Intento hacer el esfuerzo de hablar desde mi postura "no despechada", y a ver si lo consigo.)

A veces decimos "te quiero" sin siquiera sentirlo, sólo para quedar bien con alguien, alguien que necesitamos por alguna razón o que simplemente confía en nosotros y no queremos defraudarlo.
Y qué curioso me parecen que hablen sobre lo zorras que son algunas mujeres mientras que una encuesta reciente indica que el 25 % de los chicos mienten al decirte que te quieren. Eso significa que uno de cada cuatro de los chicos con los que hemos estado... ¡han mentido!.

Realmente no quiero creer que ésto sea cierto... por mi autoestima, más que nada; pero he de reconocer que, como dice mi amiga, "Qué buena puntería tengo...".

Así que, sin más preámbulos. Sólo para ti, cariño mío. (Que sé que te gustan mis menciones, eh?)
Para que lo entiendas, y no te sientas culpable, me siento así porque me da la sensación de que cuando llegaba a cualquier sitio que podía ocupar un pequeño trozo de tu corazón, ese sitio estaba ocupado. Y yo odio esperar de pie. No me gusta ver mi nombre en lista de espera. Para qué mentir, a quién le gusta eso. Aunque ya sé que la culpa es mía por equivocarme de lugar, pero qué quieres qué te diga, es lo que tiene sentirse que no eres de ninguna parte.

Aun así no te preocupes, sé sufrir las consecuencias de arrepentirse por confiar en alguien. Y no me llames cobarde, no sabes el presupuesto que vale hacer una campaña para concienciar a un corazón de que no vuelva a sentir. Dinero que se canjea por fuerza que no tengo. Pero que te aseguro que tendré, aunque tenga que pagarlo con intereses. Y ni se te ocurra decirme "Encontrarás a alguien mejor que yo", porque desde luego, esa es la intención y será bastante fácil teniendo en cuenta cómo eres realmente.
Y no te preocupes por posibles encuentros, no voy a ir a buscarte. Tampoco quiero que me encuentres. No sería justo para nadie. Aunque este país de justicia vaya un poco mal Y quizás no lo entiendas, no eres el único que no lo entiende, yo tampoco lo entiendo, yo tampoco entiendo cómo se puede echar de menos algo que no se tiene ni cómo he podido ser tan imbécil.

Tampoco entiendo por qué me interesaba tanto que sonrieras. Supongo que es eso, que lo único que quería era que sonrieras. Y me daba igual cómo, me importaba una mierda con quién. Solo quería que estuvieras bien. Aunque no fuera por mi culpa.

Está claro que quererte como jamás nadie lo había hecho está pasado de fecha, de lugar, de espacio, y de cama. Y hoy... hoy tenía la necesidad de dar el final que siempre rechazamos. No pediré la cuenta de cuánto ha costado dejarnos de importar, de cuánto ha costado vernos sin mirarnos. No te voy a decir nada que ya no nos hayamos dicho ya. Las cosas no han cambiado, ni cambiarán. Tú conseguiste ser un completo imbécil, y yo al fin acabé siendo cenizas como ya sabíamos todos.

Me voy de nuestra historia en solitario, y descuida, que no contaré que nuestra guerra, fue una causa perdida.

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