"Me asusta y a la vez quiero que pase”, pienso, y eso supongo que es enamorarse.
El miedo por el miedo a quererse los defectos, el miedo a no estar solo y ser la kriptonita de otro. A no saber empezar las cosas que se pueden acabar, a levantar el corazón del sofá. A equivocarse muchas veces con veranos con fecha de caducidad, por el temor a que en septiembre llegue Navidad. A no querernos continuado, a la rutina de los te amo. A que mis duchas sepan más de frases que no te he dicho, que de frases que te dije. A pensar que sólo cuando nos cansemos de medir las distancias con metros y las empecemos a medir con besos, empezaremos a estar de acuerdo. A extrañarnos más de lo que podemos soportarnos, a odiarnos por dar demasiada importancia a lo que hablamos.
Pero queremos que pase, para que nunca más nos pasemos de largo. Para dejar de hacernos el amor en la práctica y hacérnoslo en el acto. Para hacer pegados todas esas noches que las pasamos hablando alejados, para dejar que una pantalla sea la única que vea la sonrisa que me produces cada vez que te leo de lado. Queremos que pase porque querernos no es tan complicado, porque si a ratos yo te odio y tú me odias, menos por menos nos da que cada día vamos sumando, ¿no?. Que encontrarnos sólo es que cada uno de nosotros de dos pasos, que tengo noches que duran fines de semana pensándote desde el día que te conocí. Que quiero dejar de conocer la luna a kilómetros y conocerla a centímetros… que los dos sabemos que tú necesitas a alguien como yo y yo te necesito a ti.
Y es que todas las carreteras que quiero atravesar pasan por tus brazos, por el peaje de tu espalda, por las noches sin dormir de tus ojeras. Todas las vacaciones que necesito pasan por tu cuarto, por noches de tres lunas acostados, por los días en que no estamos separados. Que digan lo que digan la distancia es el amor también, menos por lo de los cuerpos pegados; que la distancia no son dos, si no uno y otro muy lejanos. Que todo lo que yo quiero de ti, es un tú al lado. Que todo lo que no quiero de ti, es extrañar lo que no nos damos.
Que tengo razones para que me asuste y para querer que me pase, pero yo prefiero que me pase y si es contigo... será más dulce el desastre.