Me gusta conocer a las personas. No sólo su apariencia, con ello no me conformo. Quiero ver lo que hay dentro de cada una de ellas. Conocer sus miedos. Sus sueños. Que se dejen conocer. Dejarse conocer. Inspirar confianza sólo con la mirada. Decir con los ojos que saben guardar miles de secretos. Me gusta hablar de todo, desde lo más cotidiano hasta las anécdotas más estúpidas, y utilizar mis pensamientos más profundos. Creo que soy de ese tipo de personas que ves y dices: "Puedo confiar en ella, quiero confiar en ella". No me oculto bajo máscaras. Transparente. Me muestro tal y como soy. Muestro indiferencia a los indiferentes y aprecio a quien me valora. También afirmo que hay cosas que no están hechas para mi...
Me hace mucha gracia, me parto y me mondo con el neologismo follamigo, vamos, el amigo "con derecho a roce" de toda la vida que se usaba en los 90.
Un follamigo es básicamente un amigo/colega con el que se practica sexo sin compromiso. Punto pelota. Hasta aquí está claro. Claro no, clarísimo.
Yo soy la primera que no puede negar la evidencia del buen servicio que presta un amigo con derechos. Los hay de muchos tipos y con distintos grados de confianza: de los que te sirven para una noche loca, con los que puedes hablar, a los que llamar en cualquier momento del día, los que te llaman en cualquier momento del día, ex-novios insistentes, etc.
Cada uno se monta sus relaciones, sus líos, sus amantes discretos, triángulos o cuadrados o polígonos amorosos con más vértices que en la clase de matemáticas, donde nadie sabe dónde acaba o dónde empieza ese intercambio de fluidos que es la vida. Al follamigo no se le exigen explicaciones: sólo sirve para la urgencia, para el deseo, para una noche de amor anónima, libre de sentimientos, libre de preocupaciones, sólo sexo; sexo y una charla casual entre amigos. Parece simple ¿verdad? Pues no lo es.
No olvidemos las desventuras, contraindicaciones y putadillas varias que suelen aparecer en forma de daños colaterales en una relación follamistosa.
Disculpad mi tosca ironía, pero de toda la puta vida, el roce hace el cariño. Los más románticos opinan que un polvo es un polvo, y que dos ya son una relación. Hay otros que afirman que si se repite es por algo... Otros sin embargo, los más prácticos, piensan que el sexo es sólo sexo, y por lo tanto un follamigo es sólo un follamigo. Pero independientemente de las distintas opiniones, pensemos como Aristóteles: "La única verdad es la realidad", y la realidad aquí es que 1 polvo es 1 polvo y 1 polvo + 1 polvo siempre serán 2, ni más ni menos, ni menos ni más. Pero eso sí, salvo que se tengan las cosas excesivamente claras, seas una femme fatale o un latin foller, insisto, el roce hace el cariño.
El mismo olor, la misma voz, el sabor de siempre, la piel de siempre, los mismos brazos, la confianza en sí pueden engañar a tu cerebro, implicarte más de la cuenta y hacer que te montes tu propia película de ciencia ficción. En las relaciones follamistosas no hay domingos por la tarde, y si los hay no son como te imaginabas o desearías. No hay paseítos cogidos de la mano, no hay planes de sofá, manta viendo alguna peli injustamente olvidada de Billy Wilder, no hay besitos ni cariñitos. JUST SEX.
Como mucho, fumáis el cigarrillo a medias…, eso no se le puede negar ni a tu peor enemigo. Pero si eres de los que quiere algo más, si eres un desastre emocional... quizás sea mejor que lo pienses antes de lanzarte al excitante y peligroso mundo de las follamistades.
¡Pero cuidado! Puede ocurrir, aunque en el menor de los casos, que sorprendente y a pesar de que los dos lo tengan muy claro, una relación follamistosa evolucione hacia una relación. Créeme, torres altísimas he visto caer, auténticos bloques de hielo que negaban sentimiento alguno hacia su follamigo, y que por arte de magia han caído fulminantes en las temidas redes de Cupido y ahora celebran el día de los enamorados con flores, cena y toda clase de parafernalia.
Me despido con esta frase:
"No digas de este agua no beberé, este cura no es mi padre o esta polla no me cabe."
Continuará, porque este tema me ha dado que pensar…
¡Feliz sexo!
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