miércoles, 21 de mayo de 2014

Ambicioso plan

Eres como la primera vez que me mordieron la oreja. Que me besaron la nariz. Que me abrazaron los lunares. Que me lamieron las rodillas. Y ahora no sé qué nos queda o qué nos sobra. Lo único que sé ya con certeza es que de poder me metería entre tu piel y tus huesos hasta que acabase el verano.
Podríamos vivir en esa habitación toda la vida. Besarnos las mañanas entre las sábanas y buscarnos los miedos entre las costillas. Podría vivir sólo de ti. Pero sería demasiado egoísta encerrarte en mis piernas y pedirte que no salgas nunca...

Al final llegaría el otoño y por la ventana veríamos las hojas caer y tú querrías salir a pisarlas. Sal. Desde luego que si.
¿Pero luego qué? Si no me besases moriría ahí mismo y esta vez tus dedos no encajarían en mis mitades. Ni metiendo el dedo en la yaga ni sacándolo de ella. Podrías provocarme tormentas y luego salvarme de ellas, hacer de un naufragio una tarde de playa.

Podríamos creernos inmortales durante todo el invierno y fingir que la vida no acaba aquí y ahora. Que empieza por tus pies; y decirte que tienes los ojos más bonitos del mundo aunque tú digas que no, que lo más importante es lo que yo veo en ellos cuando te los miro.

En nuestro invierno particular podría llover durante todo el día y nosotros brindaríamos con champán (del barato). Hasta que llegase Navidad. Sería el invierno más caluroso de todos. El nuestro. Después quizás nunca nos tomemos las uvas. Porque a ti no te van mucho esas cosas y a mí nunca me da tiempo.

Y qué más dará, si el año que viene será el mismo... pero con un día precioso en Marzo. El nuestro. Podríamos bailar una de esas canciones viejas que pasan de moda. O correr descalzos por todas las paredes y encontrarnos en el techo, de espaldas.

Si tú me sostienes, yo no te dejo caer y nos damos la cara para siempre, ¿vale?. Yo por tu risa y tú por lo que quieras. Verás, he pasado todo este tiempo trazando un ambicioso plan para el tiempo que nos quede: reírnos.

No tengo miedo a no quererte siempre igual, porque los sentimientos tienen que madurar y tú haces florecer todas las sonrisas que encuentras a tu paso. Hay momentos en que hay que quererse demasiado, y yo me quiero más contigo, y yo te quiero a ti 
"lo más lejos a mi lado".

viernes, 2 de mayo de 2014

Algo de dos

Que si veo, que sean tus ojos; si escucho, que sea tu voz; si siento, que sea tu presencia; si sueño, que sea contigo; si escribo, es tu nombre por todos los lados; si deseo, son tus labios rozando los míos; si prefiero, te prefiero a ti antes que a todo; si me escapo, escapémonos juntos; si vivo, es por ti; si muero, que sea a tu lado; y que si todo esto es un sueño, no quiero despertar.

Y que nunca se me vaya este cosquilleo en la tripa, la sonrisa de oreja a oreja, los besos que se mantienen durante minutos, tu sonrisa por la mañana, el brillo de tus ojos al apagar la luz, los sueños aún por cumplir, las ganas de más, de que se pare el tiempo, de abrazarte y no soltarte, de quedarnos en casa abrazados en la cama durante horas o de fiesta y borrachos. De tenerte durante una eternidad; aquí, a mi lado, escuchando cómo me dices muy muy bajito que me quieres. 
Nunca entenderé cómo has llegado a convertirte en el motivo de todos y cada uno de mis suspiros, a pesar de que llevara ya bastante tiempo sin suspirar... Que nadie pensaría que podíamos llegar a tanto en tan poco tiempo y de la manera tan extraña como empezó; y ya nos ves, algo tan perfecto que incluso parece mentira.

¿No has sentido alguna vez eso de que quieres respirar fuerte, pero el aire se te entrecorta en el pecho y entra a presión? Pues tú eres esa sensación, y qué genial. Eres la sensación más genial del mundo.

Y si aún te preguntas si te quiero... lee atento. Pocas veces en la vida he estado segura de algo, y ahora por fin siento que lo estoy, de hecho estoy segurísima; segura de ti, más segura de mí y de que te quiero; de que no dejaría que nada ni nadie estropease esto: algo de dos.