martes, 24 de junio de 2014

Si te vas

Sé bien que soy muy complicada, que a veces la negatividad me pierde y que muchas veces pienso solamente en mí. Perdóname si no sé quererte a medias, si sólo necesito tu sonrisa para levantarme cada mañana, si te cuido demasiado. Y lo sé, vamos a acabar con más códigos y reglas que la policía secreta.

Por favor, regálame mil caricias. Ven. Vete. Y vuelve. Y deja que me vaya. Échame de menos. Haz que el reloj se pare, pero que vaya más rápido a la vez. Háblame bajito. Y dímelo. Dime lo que quiero escuchar, pero también lo que no me gusta. Hazme cosquillas. Bésame. Vuélveme loca. Abrázame, más fuerte. 

Olvídame durante cinco minutos. Haz que me enfade y haz que lo olvide. Deja que llore, abrázame después. Búscame. Haz que me ría, que no existan días malos. Bésame otra vez. Hazme sentir especial, quiero ser la única. Tócame el pelo. Miénteme. Sorpréndeme, deja que te sorprenda. Muérdeme la boca. Dime que eres mío. No me falles, y cuenta conmigo siempre. Llévame la contraria. Espérame, pídeme que te espere. 

Mírame, no dejes de hacerlo, por favor. Demuéstrame lo que dices. No me pidas explicaciones, ni me las des. Quédate en silencio. Acércate. Más, más aún. Y aunque sea un deseo imposible... no te vayas por mis absurdos errores.

Pero sobre todo, discúlpame si me quedo mirándote fijamente y no sé que responderte más allá de un "nada", si en algún momento pierdo la ilusión... quizás vuelvas a notar un rayo de esperanza en mis ojos al mirarte, si de pronto descubres que te espero en cada esquina mientras observo tu silueta a lo lejos, si me pierdo en cada parte de tu cuerpo.

Perdóname si pienso constantemente en ti, te ruego que me disculpes si deseo que tus labios me busquen, que me beses en cada calle, a cada día y que me tengas solamente a mi. Perdóname por querer hacerte mío y desear que nunca te vayas de mi lado. Por favor, perdóname por quererte tanto. 


jueves, 5 de junio de 2014

El epicentro de una catástrofe preciosa

Cuando hay demasiado silencio me da por hablar de heridas, y aún con fiebre puedo llegar a expresarme. A veces intentar ser feliz es como tratar de agarrar algo que se te escurre entre las manos. Y eso me pone aún más triste. Lo peor es que ya no se me ocurren excusas. Estar perdida se ha convertido en mi estado más común. Alguna vez me encuentro, sonrío, me lleno de ilusión, pero... sólo dura un rato. Mientras tanto observo la vida como si fuese un creyente esperando ser espectador de un milagro que nunca ocurre.

La verdad es que la fe me parece el peor invento del hombre, pero también es cierto que cuando algo te falta, agradeces no tener algo más que perder. Es mi mayor consuelo, por pequeño que sea. A veces tengo que recordarme el poco sentido que tiene todo, y luego vuelvo e intento no hacerme demasiadas preguntas. Hay días en los que me levanto con ganas de comerme el mundo y me "sorprendo" comiéndome el suelo. ¿Pero sabéis qué?, sigo sonriendo mientras la tristeza se convierte en esa cicatriz que no recuerdo cómo me hice. O quién la hizo.

Y lo sé, todo llega, porque todo termina. Y jamás pensé que diría esto, pero ahora mismo que las cosas no duren eternamente me resulta precioso. De todas formas, y volviendo al tema en cuestión: nunca he querido a nadie tanto como he llegado a odiarme a mí misma. Entiendo que no sepa amar sin que me duela, pero espero que cuando quiera irme, en lugar de hacerlo, alguien me enseñe a quedarme a su lado toda la vida.

lunes, 2 de junio de 2014

Dos caminos separados que se juntan, y se abrazan

Si te digo la verdad yo no tenía intención de quererte, pero cuando lo hice supe que por fin me había encontrado. Y a una tampoco le importa estarlo si es entre los brazos de alguien en los que te sientes como en casa. Por eso yo ya te esperaba mucho antes de cruzarme contigo. Te soñé, aunque no me acuerde.

Y por caminos diferentes nos encontramos. Yo que creía que jamás se iban a entrelazar, pero terminaron formando un laberinto, una constante sucesión de curvas que terminaban en el comienzo de la otra. Una de ellas creo que es la curva más perfecta que jamás he visto y veré, aquella que pone nombre a tu sonrisa, aquella que me hace balancear y recordar que la perfección es finita pero no inexistente.

Se nos han quedado muchos orgasmos pendientes. Te haría el amor declarándole la guerra al mundo si hiciera falta. Que venga alguien a decirme que no puedo soñar despertándote cada mañana. Me abrazaré a tus caderas cuando me suelte la esperanza.

Yo te prometo finales felices al comienzo, y durar lo que tardan en acabar los infinitos.