martes, 26 de noviembre de 2013

El don de la oportunidad

Solía creer en el destino, ¿sabéis? Iría al sitio de las rosquillas, vería a un chico guapo enfrente leyendo mi novela favorita, silbando la canción que había tenido metida en la cabeza toda la semana y pensaría, "Quizás es el definitivo". Ahora no. Ahora pienso "Sólo sé que ese cabrón va a llevarse la última rosquilla integral de trigo de todas".

Y es más que todo eso. He dejado de creer. No en plan depresivo estilo "Voy a llorar si no encuentro a alguien". No. Y es que en cierto modo nunca me había dado cuenta hasta este momento. Es sólo que, cada día, pienso y creo un poco menos, y un poco menos, y un poco menos... Y eso... apesta. La soltería está bien, sí (he de reconocer que soy nueva en esto). Eso de no tener que darle explicaciones absolutamente a nadie y montarte tu vida como quieras lejos de agobios o malas caras... pero un abrazo sincero, un beso que te pegue un chute directamente al corazón se echa en falta, la verdad.

Y sé que soy una luchadora nata, y nunca es tarde para empezar a creer de nuevo...
¿En el destino? Os preguntaréis. No, en la química. Creo que si tienes química sólo necesitas una cosa más. El don de la oportunidad.
Si, es una putada y más cuando no sabes qué quieres, cuando ni tú mismo te soportas, pero en cuanto lo tienes ahí, en cuanto encuentras a una persona que realmente te hace vibrar... sería de imbéciles no ir a por ella.

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