Queridos Reyes Magos, este año no quiero pedir por pedir, porque no sé si merezco lo que se me da siempre en Navidad... De pequeña siempre empezaba con eso de "Este año he sido muy buena y por eso quiero..." Bla, bla, bla... Pero ya me voy haciendo mayorcita y quiero que antes de abrir la boca y pedir lo que sea, ver qué ha pasado este año y qué es lo que he aprendido... así que este año, queridos Reyes Magos, he aprendido...
Este año he aprendido que cuando tienes ganas de probar cosas nuevas te da igual el miedo a equivocarte, que el término medio es bueno en tu vida pero si hay excesiva estabilidad te acabas aburriendo y todos necesitamos más tarde o más temprano volvernos un poco locos. Que los tacones siguen siendo igual de incómodos, que los buenos amigos son los que siguen siendo amigos aunque pasen meses sin vernos y cuando nos volvemos a ver es como si no hubiera pasado el tiempo.
Que la mejor decisión que se puede tomar es dejar de dar explicaciones a todos y por todo, porque no todo el mundo se lo merece. Que no hay nadie de este mundo con derecho a hundirte ni a decirte que no eres capaz de hacer algo. Absolutamente, NADIE.
¡He aprendido a tener mi cuarto recogido! ^^ Bueno, eso no, vale...
Que me quiero dedicar al mundo de la fotografía y del diseño gráfico cueste lo que cueste. Que me quiero ir de Madrid laboralmente hablando, quiero vivir experiencias fuera y aprender Inglés (importante). Que hay que sacarse las castañas del fuego como sea. Que habrá trabajos mejores o peores que otros pero que de todos y cada uno de ellos se saca una gran experiencia y sobre todo muchas amistades.
He aprendido que llevar la raya del pelo en medio me queda mejor, que me queda bien la ropa de color rosa y que fumar tabaco de liar, aunque sea un coñazo estar liando cigarros... sale más barato.
He aprendido a disfrutar del silencio, a decir "que no" cuando hay que decir "NO"; y es que no se puede tener contento a todo el mundo ni caerle bien a todas las personas, no somos perfectos. Pero por otra parte también he aprendido que las oportunidades son oro y que hay que tener mucho cuidado con las que rechazamos porque no sabemos si van a volver a aparecer... Jamás cuando tengas un objetivo hay que conformarse sin más.
Este año sobre todo he aprendido a ser inconformista y a perseguir mis metas me cueste lo que me cueste. Esto tiene como consecuencia que cuando empiezas a ser tu mismo y a descubrir lo que te gusta, vas a tener que dejar a mucha gente por el camino porque no todo el mundo acepta que seas independiente y no necesites su aprobación, pero... es lo que hay. Eres cómo eres y no necesitas saber lo que piensan de ti.
He aprendido que hay que improvisar, porque no se puede tener todo calculado, planificado, cuadriculado... ¡no se puede! Hay que aprender a disfrutar de la vida y hacer cosas por impulsos, obedecer a la chispa instantánea esas que te dan.
Este año he aprendido que adoro Marrakech, que es una ciudad completamente llena de magia aunque el choque nada más llegar fuera un poco extraño.
Por lo contrario, he aprendido que New York está totalmente sobrevalorado y que amo muchísimo más Londres.
Me he dado cuenta de que cada vez me sorprende menos lo que pasa en esta sociedad. Que meter cosas en el Currículum no es fácil... pero tampoco es imposible. Es decir, con esfuerzo, paciencia y buscándote la vida (echándole mucho morro y con muuuucha picardía), vas creciendo, como un pequeño bebé.
He aprendido que se puede llegar a ese sitio donde algún día viste a alguien y dijiste: "Joder, ojalá yo estuviera ahí", y de repente, sin darte cuenta, eres tú quien está en esa posición.
Que la edad que tengas no siempre va a ir acorde con tus actos... He aprendido que hay que comer de todo, ni en exceso, ni en carencia. Que de vez en cuando hay que hacer deporte y... ponerte mona, darte tus caprichitos... y esas cosas.
Este año he aprendido a enamorarme de verdad, a sentir esa fuerza brutal que yo oía que los enamorados decían que se sentía y es verdad, se siente. Pero también he aprendido a desenamorarme, a sufrir intentando no sufrir, a reír cuando quería llorar.
He aprendido que disfrutar del momento (fuera del tópico del "Carpe Diem"), he aprendido a ser capaz de saborear lo que pasa en cada instante de mi vida y, es que aprovecharlo, es una jodida virtud.
Pero también he aprendido que cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado. Cuando disculpamos su mal humor, su mal carácter, su indiferencia o sus desaires y tratamos de convertirnos en su terapeuta, estamos amando demasiado.
He aprendido que amar demasiado no significa amar a demasiados hombres, ni enamorarse con demasiada frecuencia, ni sentir un amor genuino demasiado profundo por otro ser...
Que cuando amamos demasiado vivimos en un mundo de fantasía, donde el chico con quien somos tan infelices o estamos tan insatisfechas se transforma en lo que estamos seguras de que puede llegar a ser, y en lo que se convertirá con nuestra ayuda. Y esto no es así...
He aprendido que el precio que pagamos por la pasión es el miedo, y el mismo dolor y el mismo miedo que alimentan al amor apasionado también pueden destruirlo. El precio que pagamos por un compromiso estable es el aburrimiento, y la misma seguridad y la misma solidez que cimentan una relación así también pueden hacerla rígida y sin vida...
Este año he aprendido que no se puede cambiar a los demás, pero sí cambiarse a una misma. Que no todo es posible con amor y que de donde no hay, no se puede sacar.
Queridos Reyes Magos, creo que este año me he portado bien porque he hecho lo que quería y lo que creía justo para todos, así que por eso os pido... nada. Sólo quiero seguir disfrutando de cada día como si fuera el ultimo de mi vida y seguir siendo quien soy :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario