lunes, 20 de enero de 2014

Soy una "sinsentido" permanente

"Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito"
Haruki Murakami

Tengo la desfachatez de los quince en unos veintiuno muy mal caídos. He pasado la típica crisis de los treinta, de los cuarenta, y de los cincuenta, todo junto. Todavía hoy malvivo en la crisis innata de los veintisiete suicidas. Pero dudo que vaya a durar tanto.

Esta mañana me he levantado con el apatismo subido, he ido al baño y mientras me miraba en el espejo he cerrado los ojos escuchándome a mi misma y no he oído nada. Me he saludado y el eco ha rebotado por mis vacíos hasta derretirse entre mis dedos.

Soy sólo palabras.

Querer conocerme es meterse en una habitación llena de humedades y goteras. "El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto y ya no hay forma de sacarlo." Soy "Báliame el agua", y ya le jodería a Valdés ver cómo he destrozado sus ciento seis minutos.

Como una niña que ha perdido la fe en que pase algo. Realmente nunca pasa nada. Nadie se muere de pena y se puede llorar más de tres días seguidos.

Se me dan mejor las palabras que las personas.

Tengo enfrente la puerta de mi vida y todos los recuerdos amontonados intentando colarse. Mi única carga soy yo. Me siento en mitad del bosque y respiro. Estoy perdida por eso de que yo los puntos cardinales ya se los puse a las personas de mi vida.
Soy una brújula sin dirección, pero todas las agujas me apuntan a mí.

He defendido hasta sangrar que quien más nos quiere es quien más nos hiere.
No creáis en mí jamás. La saciedad se ha hartado de tantas veces que me he negado y ahora no tengo más remedio que decir a todo que sí.

Y es que hay personas que son mucho más capital que cualquier ciudad. Y yo las he besado todas.
Apenas soy una mirada de reojo de todo lo que quiero ver. Un parpadeo de todo lo que ya he visto.

Se me pudren las inseguridades bajo la piel, y apestan a flores de cementerio. Ya no supuro como antes, desde que ya no pongo los puntos sobre las íes a cualquier mamarracho que se me ponga delante.

El tiempo avanza de forma tan ilógica en mi cabeza como en mis palabras. Sé de lo que hablo cuando no son horas. Masco la vida como si las horas fueran tabaco negro. Desde que fumar no se lleva seguro que tengo la mala suerte de que ni siquiera mata.

El sentido o se tiene o se pierde. O se es o no. El mundo está lleno de "consentidos" que saben lo que hacen pero a mi me gusta leer con las manos y besar con los ojos.
Soy una "sinsentido" permanente.

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