martes, 5 de noviembre de 2013

Deja que las cosas surjan...

A mí me gusta que las cosas surjan, que fluya la improvisación por todos los poros del cuerpo. Deja que te mire, y que no sepa cómo escaparme del mundo. Prefiero no decírtelo y hacértelo. Prefiero ponerte que vestirte. Y no nos culpemos de que las cosas se nos vayan de las manos, si todo en algún momento va demasiado deprisa; es lo que pasa con el tiempo, pero hay que agarrarlo, no soltarlo. Y perdona por la redundancia, pero no puedo pensar en otra cosa que no sea besarte. La culpa es de tus labios que no dejan de mirarme y de decirme "Me encantas" sin hablar. Solo quiero que hagamos de ésto lo mejor que haya visto nadie y apartemos todos los errores del pasado.

Yo quiero ser YO contigo, y quiero que tú seas TÚ conmigo.

Perdóname si no sé echarte de menos a medias, si sólo necesito tu sonrisa o algún mensaje estúpido para levantarme cada mañana, si pienso en ti demasiado... la culpa no es de una cuando empieza a sentir mariposas... ¡Qué digo mariposas! Yo siento un "Welcome to the jungle" cada vez que te veo.

Hace tiempo decidí tirar la toalla, me auto-convencí de que los enamoramientos bonitos no eran lo mío, que todos debían ser a trompicones y fallidos. Y lo sé, vamos a acabar con más códigos y reglas que la policía secreta. Tus reglas, mis reglas. Somos imbéciles. Y es que nadie tiene el derecho a enamorarse si no está dispuesto a romper cada uno de sus "Yo jamás en la vida...". Y yo jamás en la vida pensé que volvería a sentir ésto...

No hay comentarios:

Publicar un comentario