Hacer-el-arte y acelerarte es lo mismo pero velozmente y este límite de 120 no tiene ni idea de pulsaciones por minuto (antes, durante y) sin verte.
Estoy cantando la canción que sonaba en mi coche cuando todavía íbamos a alguna parte y no sé dónde aparcar esta nostalgia de nostalgia.
No sé dónde conducir toda esta violencia de pistolas de juguete que usamos para matarnos a balazos de espera, de querer volver a vernos tan pronto.
No creo en el amor desde hace tiempo, pero espero que no dejes de hacérmelo.
Estoy aquí en punto muerta porque todos mis semáforos se ponen rojos si te ven pasar.
La conclusión, el resumen: es que aún no necesito dormir contigo, pero creo que no puedo dormir sin ti.
Eso y que en las farmacias todavía no venden tu sonrisa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario