jueves, 30 de enero de 2014

Hablando de príncipes azules

Cuando cumplí catorce años hice una lista de las cualidades que tenía que tener mi príncipe azul.
Aquel hombre ideal de mis fantasías adolescentes era de ojos claros, probablemente verdes, de cabello castaño, guapo, buenorro, alto, valiente, enamoradizo, con un puto de locura, quién sabe si hasta virgen.

Obviamente la lista fue cambiando.
Tras los últimos años de instituto, mi hombre ideal tenía que haber leído a Kafka y a Coelho.
Tenía que escuchar a Santana y fantasear con Julia Roberts o Nicole Kidman, además de conmigo, claro. Tenía que saber de cine y de política. Y bailar. Si era guapo o no, ya importaba menos.

Tras salir completamente de la pubertad, ya sólo quería que supiera debatir sobre temas filosóficos al son de un buen chupito de tequila. Y que le gustara hacer escapadas tanto o más como a mí.

Después de haber probado a varios, cambié el modelo.
La que no encajaba era yo.
Anoté también en mi lista "sentido del humor". Y por supuesto, otras como "bueno en la cama" (a poder ser de mi "rollo"), aseado y detalles por el estilo.

Empecé a tachar cosas de la lista...
Ya no me importaba si habían leído. Con que supieran leer me bastaba.

lunes, 20 de enero de 2014

Soy una "sinsentido" permanente

"Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito"
Haruki Murakami

Tengo la desfachatez de los quince en unos veintiuno muy mal caídos. He pasado la típica crisis de los treinta, de los cuarenta, y de los cincuenta, todo junto. Todavía hoy malvivo en la crisis innata de los veintisiete suicidas. Pero dudo que vaya a durar tanto.

Esta mañana me he levantado con el apatismo subido, he ido al baño y mientras me miraba en el espejo he cerrado los ojos escuchándome a mi misma y no he oído nada. Me he saludado y el eco ha rebotado por mis vacíos hasta derretirse entre mis dedos.

Soy sólo palabras.

Querer conocerme es meterse en una habitación llena de humedades y goteras. "El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto y ya no hay forma de sacarlo." Soy "Báliame el agua", y ya le jodería a Valdés ver cómo he destrozado sus ciento seis minutos.

Como una niña que ha perdido la fe en que pase algo. Realmente nunca pasa nada. Nadie se muere de pena y se puede llorar más de tres días seguidos.

Se me dan mejor las palabras que las personas.

Tengo enfrente la puerta de mi vida y todos los recuerdos amontonados intentando colarse. Mi única carga soy yo. Me siento en mitad del bosque y respiro. Estoy perdida por eso de que yo los puntos cardinales ya se los puse a las personas de mi vida.
Soy una brújula sin dirección, pero todas las agujas me apuntan a mí.

He defendido hasta sangrar que quien más nos quiere es quien más nos hiere.
No creáis en mí jamás. La saciedad se ha hartado de tantas veces que me he negado y ahora no tengo más remedio que decir a todo que sí.

Y es que hay personas que son mucho más capital que cualquier ciudad. Y yo las he besado todas.
Apenas soy una mirada de reojo de todo lo que quiero ver. Un parpadeo de todo lo que ya he visto.

Se me pudren las inseguridades bajo la piel, y apestan a flores de cementerio. Ya no supuro como antes, desde que ya no pongo los puntos sobre las íes a cualquier mamarracho que se me ponga delante.

El tiempo avanza de forma tan ilógica en mi cabeza como en mis palabras. Sé de lo que hablo cuando no son horas. Masco la vida como si las horas fueran tabaco negro. Desde que fumar no se lleva seguro que tengo la mala suerte de que ni siquiera mata.

El sentido o se tiene o se pierde. O se es o no. El mundo está lleno de "consentidos" que saben lo que hacen pero a mi me gusta leer con las manos y besar con los ojos.
Soy una "sinsentido" permanente.

lunes, 13 de enero de 2014

Soy un desastre bonito

Soy de esas que no tienen un color favorito, ni una comida, ni siquiera una canción. Me gusta todo, pero no amo intensamente nada. A veces creo que los días pasan por pasar y que no es mucho lo que yo hago aquí. Tengo una manía entre muchas, y es que le doy vueltas a todo, cuando algo va bien, si no se estropea por un motivo, siempre lo acabo estropeando yo. Supongo que estoy acostumbrada a que nada me vaya bien. A veces creo que tengo un problema para llegar a querer, o es que no sé expresarlo bien. No sé, creo que cada día que pasa soy más fría, más distante con todo el mundo, no me fío de nada ni de nadie, y eso la gente lo nota. Sin embargo, basta una sóla señal, un pequeño chute directo al corazón y se me pone la sonrisa más grande en la cara y me embalo. Supongo que una se va haciendo mayor y va pasando por experiencias, lo que hace que cada vez tenga menos interés por todo... aunque aprendo poco de ellas.

Últimamente me cuesta distraerme, divertirme, aprovechar los días. Si estoy en casa, me agobio, me aburro. Pero salgo a la calle y la cosa no cambia mucho. A veces no me entiendo ni yo.
En ocasiones me doy cuenta de pequeños detalles, como querer dar un abrazo y que no te salga darlo, o querer contar algo y acabar callando. Sí, aguantar las ganas de decir "te quiero" y otras formas de morir avanzando. De vez en cuando pienso en como será mi futuro, si va a seguir igual o si por alguna razón va a cambiar. Otras simplemente quiero acabar con todo esto de una vez y ya.

Muchos os quejáis de que el amor es una mierda, y yo hace mucho que no recuerdo lo que era sentirlo de verdad; no he tenido a quién contarle mis penas, con quién reír o a quién llorarle. De hecho, cada día estoy más segura de que no lo voy a tener nunca. Tengo una sensación de vacío enorme pero no consigo llenarla, no me sale, no puedo. Y es que a veces por el afán de llenar y llenar, el hueco se hace más grande. Cuán solo tienes que estar, o durante cuánto tiempo, para entender que no es que falte alguien, sino que tú nunca has estado contigo mismo...

Creemos conocernos, ¿pero hasta que punto lo hacemos?. Muchas veces no somos conscientes de las cosas, o no queremos serlo. Somos capaces de incluso hacer daño, para conseguir lo que queremos. Somos obsesivos, rencorosos, manipuladores. Es normal que no me entendáis cuando la cago, qué cojones... ni siquiera yo misma lo hago. Confundimos el capricho con la necesidad. A veces termino aborreciendo a la raza humana, aunque yo forme parte de ella, a mi también me odio, claro. Somos capaces de hablar con mentiras, sólo por ver la reacción de un rival. De sangre fría, muchas veces actuamos sin pensar, y así nos va. Estamos tan acostumbrados a ser dañados, que acabamos auto-destruyéndonos a nosotros mismos.

Y no sé si por motivo o por costumbre, sigo siendo una desequilibrada sentimental con corazón suicida.

martes, 7 de enero de 2014

Progreso

¿Sabes cuántos perros mandaron los rusos al espacio antes de que pisáramos la Luna? Vamos a empezar a analizar todos y cada uno de los errores que cometemos hasta que averigüemos lo que pasa.

Volveremos a intentarlo, y fracasaremos. Porque el progreso es así. El progreso es un montón de fracasos. Y puedes sentirte mal, estúpido e incapaz de seguir adelante con una sonrisa porque es triste, pero no derrumbarte. Algún día triunfaremos, seremos totalmente felices y pasearemos sobre la Luna; en sentido figurado, claro.

¿Estás conmigo?

domingo, 5 de enero de 2014

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos, este año no quiero pedir por pedir, porque no sé si merezco lo que se me da siempre en Navidad... De pequeña siempre empezaba con eso de "Este año he sido muy buena y por eso quiero..." Bla, bla, bla... Pero ya me voy haciendo mayorcita y quiero que antes de abrir la boca y pedir lo que sea, ver qué ha pasado este año y qué es lo que he aprendido... así que este año, queridos Reyes Magos, he aprendido...

Este año he aprendido que cuando tienes ganas de probar cosas nuevas te da igual el miedo a equivocarte, que el término medio es bueno en tu vida pero si hay excesiva estabilidad te acabas aburriendo y todos necesitamos más tarde o más temprano volvernos un poco locos. Que los tacones siguen siendo igual de incómodos, que los buenos amigos son los que siguen siendo amigos aunque pasen meses sin vernos y cuando nos volvemos a ver es como si no hubiera pasado el tiempo.

Que la mejor decisión que se puede tomar es dejar de dar explicaciones a todos y por todo, porque no todo el mundo se lo merece. Que no hay nadie de este mundo con derecho a hundirte ni a decirte que no eres capaz de hacer algo. Absolutamente, NADIE.

¡He aprendido a tener mi cuarto recogido! ^^ Bueno, eso no, vale...

Que me quiero dedicar al mundo de la fotografía y del diseño gráfico cueste lo que cueste. Que me quiero ir de Madrid laboralmente hablando, quiero vivir experiencias fuera y aprender Inglés (importante). Que hay que sacarse las castañas del fuego como sea. Que habrá trabajos mejores  o peores que otros pero que de todos y cada uno de ellos se saca una gran experiencia y sobre todo muchas amistades.
He aprendido que llevar la raya del pelo en medio me queda mejor, que me queda bien la ropa de color rosa y que fumar tabaco de liar, aunque sea un coñazo estar liando cigarros... sale más barato.

He aprendido a disfrutar del silencio, a decir "que no" cuando hay que decir "NO"; y es que no se puede tener contento a todo el mundo ni caerle bien a todas las personas, no somos perfectos. Pero por otra parte también he aprendido que las oportunidades son oro y que hay que tener mucho cuidado con las que rechazamos porque no sabemos si van a volver a aparecer... Jamás cuando tengas un objetivo hay que conformarse sin más.

Este año sobre todo he aprendido a ser inconformista y a perseguir mis metas me cueste lo que me cueste. Esto tiene como consecuencia que cuando empiezas a ser tu mismo y a descubrir lo que te gusta, vas a tener que dejar a mucha gente por el camino porque no todo el mundo acepta que seas independiente y no necesites su aprobación, pero... es lo que hay. Eres cómo eres y no necesitas saber lo que piensan de ti.

He aprendido que hay que improvisar, porque no se puede tener todo calculado, planificado, cuadriculado... ¡no se puede! Hay que aprender a disfrutar de la vida y hacer cosas por impulsos, obedecer a la chispa instantánea esas que te dan.

Este año he aprendido que adoro Marrakech, que es una ciudad completamente llena de magia aunque el choque nada más llegar fuera un poco extraño.
Por lo contrario, he aprendido que New York está totalmente sobrevalorado y que amo muchísimo más Londres.

Me he dado cuenta de que cada vez me sorprende menos lo que pasa en esta sociedad. Que meter cosas en el Currículum no es fácil... pero tampoco es imposible. Es decir, con esfuerzo, paciencia y buscándote la vida (echándole mucho morro y con muuuucha picardía), vas creciendo, como un pequeño bebé.
He aprendido que se puede llegar a ese sitio donde algún día viste a alguien y dijiste: "Joder, ojalá yo estuviera ahí", y de repente, sin darte cuenta, eres tú quien está en esa posición.

Que la edad que tengas no siempre va a ir acorde con tus actos... He aprendido que hay que comer de todo, ni en exceso, ni en carencia. Que de vez en cuando hay que hacer deporte y... ponerte mona, darte tus caprichitos... y esas cosas.

Este año he aprendido a enamorarme de verdad, a sentir esa fuerza brutal que yo oía que los enamorados decían que se sentía y es verdad, se siente. Pero también he aprendido a desenamorarme, a sufrir intentando no sufrir, a reír cuando quería llorar.
He aprendido que disfrutar del momento (fuera del tópico del "Carpe Diem"), he aprendido a ser capaz de saborear lo que pasa en cada instante de mi vida y, es que aprovecharlo, es una jodida virtud.

Pero también he aprendido que cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado. Cuando disculpamos su mal humor, su mal carácter, su indiferencia o sus desaires y tratamos de convertirnos en su terapeuta, estamos amando demasiado.
He aprendido que amar demasiado no significa amar a demasiados hombres, ni enamorarse con demasiada frecuencia, ni sentir un amor genuino demasiado profundo por otro ser...
Que cuando amamos demasiado vivimos en un mundo de fantasía, donde el chico con quien somos tan infelices o estamos tan insatisfechas se transforma en lo que estamos seguras de que puede llegar a ser, y en lo que se convertirá con nuestra ayuda. Y esto no es así...

He aprendido que el precio que pagamos por la pasión es el miedo, y el mismo dolor y el mismo miedo que alimentan al amor apasionado también pueden destruirlo. El precio que pagamos por un compromiso estable es el aburrimiento, y la misma seguridad y la misma solidez que cimentan una relación así también pueden hacerla rígida y sin vida...

Este año he aprendido que no se puede cambiar a los demás, pero sí cambiarse a una misma. Que no todo es posible con amor y que de donde no hay, no se puede sacar.

Queridos Reyes Magos, creo que este año me he portado bien porque he hecho lo que quería y lo que creía justo para todos, así que por eso os pido... nada. Sólo quiero seguir disfrutando de cada día como si fuera el ultimo de mi vida y seguir siendo quien soy :)

jueves, 2 de enero de 2014

Modus operandi

Cuando empieza a doler,
entonces escribo.
Cuando lleva un tiempo doliendo,
entonces escribo.
Cuando deja de doler,
entonces escribo.

Cuando no duele nada
entonces escribo sobre
cuando empezaba a doler,
cuando llevaba un tiempo doliendo
y cuando dejaba de doler.