No sé, algunos hemos crecido con la sensación de que nos falta alguien, de que nuestra cama es como un traje que nos viene demasiado grande, y de que las noches son muy largas, y hay demasiadas estrellas para contarlas solos. También que los domingos son muy aburridos sin nadie, y que eso de "lo bueno, si breve, dos veces bueno" no tiene nada que ver con el amor. Nos hemos acostumbrado a tener más ganas de sonreír que motivos para hacerlo. Siempre.
Creo que eso de "mejor solo que mal acompañado" no se aplica a las madrugadas. Se nos están acumulando las excusas para irnos a dormir muy tarde y despertarnos sin ganas de luchar contra el mundo, que siempre gana. Que siempre gana si no hay una persona que pierda a nuestro lado. Entonces ganamos los dos. Será que ya no sabemos hacer las cosas bien, ni llegar a tiempo, ni decir "te quiero" cuando hay que decir "te quiero" y decir "hasta pronto" cuando hay que decir "adiós". Será todo eso acumulado y multiplicado por el hecho de que hace mucho que no sabemos restarle soledad a las horas, que se han acostumbrado a pasar sin que nos demos cuenta...
Estamos demasiado inmersos esperando cualquier señal del destino: una llamada perdida, un mensaje de WhatsApp que nos salve, o a alguien que nos abrace sin pedirnos explicaciones. Qué ironía que haya tanta gente y que nos sintamos tan solos. Algo estaremos haciendo mal. Quizá todo. O quizá es que hace mucho tiempo que nadie nos sabe romper completamente, que siempre quedan un montón de pedazos y que con el tiempo hemos ido sobreviviendo, alimentándonos con lo que encontrábamos entre las ruinas. O quizás es que nos conformamos con la primera "rana" que aparece y así pasa, que das el beso y ¿qué ocurre?, nada. Sigue igual de rana que cuando la encontraste. Hipócritas, amantes de la palabrería barata, actores, cabrones... O cobardes. Será que la gente, en el amor, por no perder, nunca juega. Y eso explicaría por qué tantos y tan solos.
En fin. Yo sólo sé lo que sería bonito: un atardecer, a finales de Octubre, ya no queda mucho; estar con alguien que de verdad "llene", estar los dos, como siempre había soñado, sólo que todo es más real: es real. Y callarnos, está hablando la belleza por nosotros, y dice cosas preciosas. Y me quedo mirándote fijamente, intentando descifrar por qué o cómo has conseguido despejarte de la ecuación del mundo. Diferenciarte. Eclipsar el castaño de mis ojos cuando te veo sonreír. Y nadie sabría decir si el sol está en el centro de la galaxia o es tu sonrisa la que lo atrae todo con la fuerza de la gravedad.
Mi corazón empieza a desvariar, o al menos lo que queda de él. ¿No estaremos en primavera, verdad? Me apetece enamorarme o volver a ser feliz, sin más y que, esta vez, las cosas salgan bien. Dicen que lo mejor del amor es cuando se cruzan dos personas que se han cansado de buscar a alguien y terminan quedándose juntos. Pues yo voy a empezar de cero, desde abajo, poquito a poco, sin prisa. Todo empieza aquí y ahora, supongo, mientras no sé a quién, pero le espero, donde siempre, un poquito como cada noche, con la mirada llena de un montón de cosas por compartir y un paquete de tabaco a mi derecha. Silencios en los que hablar. Páginas en blanco en las que escribir. Y lunares que contar al compás de cualquier insomnio. Todo empieza aquí y ahora. Supongo.
Tengo un montón de razones para volver a querer a alguien. Y otro montón de cicatrices para no creer en el amor. Y a ver qué hago...
No hay comentarios:
Publicar un comentario