Que algo se rompa, no significa que el mundo vaya a romperse. Que no esté en tus próximos planes, no significa que te estés equivocando al creer que estás escribiéndolo rápido y con mala letra. Que estuviese escrito desde hace muchísimo tiempo, no implica que ya no se pueda escribir nada más, aunque no encaje con el argumento. Y aunque borrar con una goma algo que está escrito con bolígrafo, sólo parezca que vayas a romper un papel, qué mas da, hay más folios.
¡No te asustes de las emociones! Quédate con las pequeñas historias que te dieron un chute directo al corazón, y no con las que te impidieron dormir. Pequeña, es increíble el miedo que le tienes a los mínimos roces, a ese instante de "compromiso", por quedarte pegada a una nueva mirada...
Échale la culpa a la vida, que es la que quiere hacerte sentir. Y aunque te secuestre en un callejón sin salida, siempre va a quedar libre de cargos y se va a salir con la suya. Aprende. La única encarcelada seras tú si no confiesas, si te mantienes en silencio seras cómplice de no sentirte viva. ¿Dime qué consigues restringiéndote a ti misma?
Si te aferras a la costumbre, acabarás acostumbrándote a la sensación de que salir mal parada es lo normal, de que dar sin recibir nada a cambio constantemente es lo normal. Te acostumbrarás a los encandilamientos, a las palabras bonitas que terminan en palabrería barata (adoro éste término), a las carencias, a las malas contestaciones y a los malos finales. Si no te atreves a meterle mano a la libertad por miedo a perder el hábito, si no te atreves a pensar en ti misma y no en los demás, perderás todas esas cosas que no son lo que te faltan desde hace un tiempo, si no lo que realmente necesitas.
Te voy a demostrar que no es pecado improvisar. Nada es demasiado grande para no poder abarcarlo, podrás salir de muchas maneras, pero deja que fluya, porque significa que lo has hecho, ¿y qué importa que salga mal? Saborearás emociones, el tacto con tacto, el impulso de ir a buscar algo que deseas sólo porque lo sentiste en ese mismo instante.
Aprende que quien no tiene tiempo para ti, no merece tu tiempo. Aprende a no creer en el amor, ni en los "para siempre", ni en las promesas de "algún día". Limítate a creer en los ratos compartidos, esos que se quedan y llenan.
Pregúntate qué demonios es lo que quieres hacer y con quién quieres hacerlo. Aléjate de todo lo que te haga mal y asume que las cosas, al igual que las personas, no cambian, evolucionan.
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