Y es una verdadera PUTADA. Hago de mínimos la felicidad absoluta. A veces pienso que eso de escribir sobre cada sensación que tengo o sobre mis "historias" me va trastocar por las películas que me invento y que luego me creo... y está claro, que si no pasan, me desilusionan.
Por ello, después de meditarlo durante unos días, he decidido que a nadie le interesan mis desastres amorosos o lo desequilibrada que esté un día. Simplemente necesito escribir y que me lea quien quiera; por todo esto y mucho más, reabro el Blog (sí, éste que tenía taaaan abandonado).
Y ahora, vuelta a la rutina, a mis textos, a mis "filosofadas"...
Lo confieso. Tengo un problema, y estoy en el tercer paso para superarlo: La aceptación. Acepto que en cuanto conozco a alguien le someto al mayor estadio de idealización, y a medida que le voy conociendo y haciéndole más humano, se cae de ese pedestal en el que le he colocado, y llego a creer que me ha defraudado. ¿Pero defraudar, por qué? Si ni siquiera antes le conocía. Pocas personas que he idealizado en un principio siguen siendo como eran, creo que ninguna, pero no importa porque no he dejado de quererlas en ningún momento. Repito, es un problema MÍO, no de los demás.
También me pasa cuando sé que algo puede pasar, y preparo todo. Bueno, me corrijo, no es que lo prepare, es que, inconscientemente mi cabeza me juega la mala pasada de que se me amontonen multitud de escenas y palabras para que me deleite y me enamore antes de que ocurra... ¿el qué? Pues como siempre NADA.
Hace muy poco que he dejado de creer en las no-casualidad, en eso del destino, y me alegro, porque no hay nada más pasivo que esperar a esa buena suerte que NO EXISTE. Las casualidades "hay que crearlas" como diría un amigo mío, y "hay que echarle huevos", como digo yo (vaya frase más poco estética, ahora que lo pienso), porque si no, como diría Calamaro: "La buena fortuna pasa de largo".
Porque si decides irte a la derecha, ya no irás hacia la izquierda aunque rectifiques después. Ya, suena lógico, pero retroceder y arrepentirse no te lleva a empezar la misma partida. No hay dos consecuencias iguales, ni todos los caminos llevan a Roma. Si no podemos no comunicar, tampoco podemos elegir no elegir.
Como he dicho antes, ya no creo en el destino ni nada de eso que dicen que nada es casualidad; todas esas gilipolleces son sólo un invento o una simple excusa, para no decir que estás acojonado de que nadie tenga preparada una vida para ti. ¡Pero que nadie se alarme! Hay palomitas para todos (y hasta coca-cola) para ver cómo la vida te jode si le da, y si no le da, ya lo harás tú por ella. Porque otra cosa no, pero si hay algo que le guste al ser humano es sufrir... Pero que no nos culpen por ello, porque a estas alturas, es preferible sufrir y sentir que estás vivo (o vacío) A NO PODER SENTIR NADA EN ABSOLUTO.
MM ha vuelto. No sé con cuál de sus tres personalidades, pero esta vez para quedarse.
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