Ponernos una máscara es la mejor forma de ocultar una emoción. Una sonrisa es a veces la mejor máscara para no mostrar aquello que de verdad sentimos en un momento dado. Se puede sonreír por muchos motivos, de muchas formas, en distintas circunstancias…
Existen sonrisas forzadas, sonrisas burlonas, picaronas, sonrisas temerosas, tristes… y sonrisas sinceras. Las sonrisas sinceras son las que salen de dentro, porque lo sientes, porque sí. En muchas ocasiones salen sin que tú quieras, al recordar un momento, al ver una foto, al escuchar una canción que nos lleva a un momento importante, al nombrar a una persona o al mirar a los ojos a otra. Esa sonrisa que sólo con verla demuestra mil y un sentimientos. Callan bocas e incluso las puede llegar a dejar boquiabiertas. Una sonrisa sincera, una sonrisa desde dentro, llega y llega de una forma especial. Dicen que uno de los mayores placeres es ver como a una persona que realmente quieres se le escapa una sonrisa sincera. Una sonrisa sincera conmueve tanto el corazón del que la muestra como del que la ve.
Pero analicemos la ciencia detrás de una sonrisa. ¿Puede una sonrisa hacernos sentir bien aunque estemos enfrentando momentos de estrés? La respuesta es sí. Sonreír, a pesar de que estemos atravesando un período malo, puede ayudar a reducir la intensidad de la tristeza, independientemente de que la persona se sienta o no feliz. ¿Cómo?
En primer lugar, cuando te ríes, tu cuerpo libera endorfinas. Estas son sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores, que nos hacen sentir felices. También son un dolor natural y calmante para el estrés. Por otro lado, la risa reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y nos da un rápido estallido de energía. Una buena carcajada puede ser beneficioso para los pulmones, aumentar la inmunidad, y incluso podría quemar calorías.
Sonreír puede ser producto de estar pensando o sintiendo una emoción positiva y se sabe que en estas emociones están involucradas varias hormonas que reducen el nivel de estrés. Esto muestra que sonreír produce un efecto biológico que te impulsa a hacer cosas positivas tanto para tí mismo como los demás.
Hoy es el día mundial de la sonrisa, así que, al menos por hoy, sonríe más y preocúpate menos.
La sonrisa no cuesta nada y produce mucho. Enriquece a quien la recibe, pero no empobrece a quien la da. No dura más que un instante, pero su recuerdo puede ser inolvidable. Nadie es tan rico que no la necesite, ni tan pobre que no la merezca. Sólo tiene valor en el momento que se da, pero si encontraras alguna vez, quien no te da la sonrisa que esperabas, se generoso y dale la tuya, porque nadie tiene más necesidad de una sonrisa, cómo aquel que no sabe sonreír a los demás.
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